“Yo crecí en un barrio privado… privado de luz, agua, teléfono…” – Diego Armando Maradona

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Recuerdo cuando era niño salir a jugar por las tardes con los otros niños y niñas del vecindario. Jugábamos todo desde “escondidas” hasta beisbol. Muy de vez en cuando jugábamos futbol. No fue hasta como los 7 u 8 años que comencé a jugar futbol, y muy poco, gracias a mi primo Daniel. Danny viajaba de vez en cuando desde Chihuahua a Juárez, o yo viajaba a visitarlo. Y era cuando me juntaba con el que yo jugaba al futbol. Luego Danny se fue a vivir a El Paso, y yo también. Fue por medio de él y sus amigos que aprendí a jugar futbol.

Lo que sé de la estrategia y el juego de futbol lo aprendí viendo juegos por televisión y en persona. Esos principios luego los puse a la práctica cuando jugaba. Pero no fue hasta que entre en la universidad que me di cuenta de algo muy importante en cuanto al futbol. Aprendí que la situación socio-económica del futbolista es tan importante, si no más, que el conocimiento que el mismo tiene en cuanto al reporte. Es decir, si no tienes los recursos, por más que juegues no vas a aprender.

¿El proximo Maradona? Nunca lo sabremos.

Me di cuenta de esto porque la universidad a la que atendí me proporcionaba con espacios abiertos y gimnasios para practicar el futbol. También había seguridad y luces de noche. No me faltaba nada para jugar futbol. Desafortunadamente, no es así con miles de millones de personas en el resto del planeta. Muchos no tienen luz, agua, parques, gimnasios. Si un niño pobre quiere jugar al futbol en, digamos, Cambodia, tiene que jugar de día y con un balón usado o sin balón, usando una bola de trapos u otra cosa similar. No solo eso. Mucha gente pobre no puede darse el lujo de jugar y no trabajar.

A veces me da vergüenza pensar en los millones de personas obesas en los Estados Unidos. Aquí el correr en el parque o divertirse con un balón es ahora visto como algo no deseado sino requerido. Queremos mejor sentarnos frente al televisor y ver un juego que estar en el. Preferimos jugar videojuegos o tener una vida virtual en vez de una vida real. La cultura Estadounidense es así: preferimos lo conveniente y evitar la fatiga.

Jaimito tambien prefiere evitar la fatiga, y ya ven como acabo

Cuando estén ustedes viendo el Mundial de Futbol desde Sudáfrica, quiero que recuerden que están viendo jugar al futbol a un grupo muy privilegiado. Claro, habrán aquellos entre el elite de futbolistas que tuvieron una infancia muy difícil, que son las cenicientas del torneo. Pero la gran mayoría representan lo más privilegiado y afluente de sus respectivos países. Casi todos viajan internacionalmente, tienen todo lo que necesitan a su alcance, y sus gobiernos los protegen con gran celo.

Un tesoro nacional

Así que pregúntese lo siguiente, ¿Qué me previene de jugar futbol? Y no solo futbol. ¿Qué les evita el salir a caminar, a correr, y a disfrutar del aire libre? La salud es un regalo enorme de quien nos creo… y también el futbol.

  1. >"A veces me da vergüenza pensar en los millones de personas obesas en los Estados Unidos"…A buen entendedor pocas palabras bastan. Lamomma.

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