“El fútbol es el único fenómeno social no impulsado por Estados Unidos” – Antoine Labo

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Ayer jugué futbol mejor de lo que he jugado en todo el año. Me sentí bien, ligero, y maneje el balón muy bien durante los 90 minutos. Ganamos 4-2, y uno de esos goles fue mío. Mi gol fue producto de un pase filtrado en el cual mi compañero de equipo intento disparar pero el portero rechazo muy bien el balón. Por suerte me llego el balón a mis pies, levante la mirada, vi que había tres defensas frente a mí, así que hice lo único que se me vino a la mente. Dispare de “sombrerito”. El balón floto por encima de los defensas y encima del portero, quien estaba adelantado después de haber rechazado el otro tiro. El balón entro fácilmente por arriba, sin problemas.

Otro tipo de sombrerito totalmente diferente al que use para anotar.

Cuando recogí el balón para regresar al círculo central (no celebre porque era el gol del empate), voltee a ver mi mano izquierda. Ahí llevo el anillo de matrimonio. Le di un beso al anillo en forma de recordar quien me inspira a hacer cosas dentro y fuera de la cancha de futbol. Mi esposa ha sido una inspiración tremenda los cuatro años que llevo de conocerla.

Hoy vi como la selección de futbol de Ghana batallo mucho contra la selección de Uruguay, con Uruguay ganando en definición por penales. Los Ghaneses se vieron muy inspirados al ser los últimos representantes del continente africano. Casi todo el estadio les aplaudía, los animaba. Jugaron con mucho corazón contra un Uruguay que era, en mi opinión, mejor en lo técnico que los Ghaneses. ¿Y qué puedo decir de Uruguay? También jugaron con mucha inspiración.

Asi termino el sueño de Ghana.

¿Y tú? ¿Qué es lo que te inspira a ser mejor ante la adversidad? ¿A quién recuerdas cuando todo parece ir de mal en peor?

Muchas personas tienen un modelo a seguir lo sepan o no. Para muchos de nosotros son nuestros padres o nuestros hermanos y hermanas. Otras personas tienen un profesor escolar o un jefe que los inspira a ser mejores. Aun así, hay otras personas que no tienen a quien seguir, en quien inspirarse para ser mejores. Si, aun que no lo creas, hay muchas personas que viven nada mas por vivir, sin ningún sentido de dirección en cuanto a sus vidas se refiere.

Tal vez los hayas visto. Son las personas que se la pasan en el mismo lugar de trabajo, día tras día, con un mal humor, y siempre enojados con sus clientes. Cuando hay algo por hacer, se enojan porque tienen que hacerlo. Son las personas sin inspiración por vivir quienes más enojadas están con la vida que viven. Lo escribo en serio porque lo veo todos los días. Es como si caminan entre las nieblas de su propia falta de inspiración.

Claro, la sociedad en que vivimos dicta que nuestra inspiración debe venir de los “héroes” deportivos, políticos, o de las personas que son famosas por una razón u otra. La televisión y otros medios les dicen a las mujeres que las actrices con el mejor cuerpo son dignas de ser imitadas. Esos mismos medios nos dicen a los hombres que los actores y deportistas con más dinero y mujeres son nuestros ejemplos a seguir. Si eso fuera verdad, genéticamente no habría gente “fea”, “gorda”, o “chaparra”. Las civilizaciones estarían constituidas por familias polígamas, donde un hombre tiene muchas esposas.

No todos podemos ser como Mike. Y no tenemos por que.

 Y ese es el problema en el que nos encontramos en el presente. Hay muchas presiones sociales dictando que lleguemos a una perfección que no está ahí, a una perfección que perdimos en el jardín del Edén. Cuando era más joven, me frustraba enormemente el no poder jugar futbol a la perfección. Pero ayer me di cuenta que no tenia porque ser perfecto, siempre y cuando jugara con alegría y sin presión. ¿Por qué presionarme en un juego de futbol? No estoy operando en alguien. No estoy desarmando una bomba atómica a punto de explotar. No, no hay porque vivir presionados.

No seas como los frijoles viejos, que al primer hervor se arrugan.

Les invito a que este fin de semana encuentren a alguien de la tercera edad, ya sea un abuelo o un vecino, y pregúntenle si vale la pena vivir siempre presionados por tener más dinero, vernos mejor, o tener todo el poder. Les aseguro que la respuesta va a ser que no, no vale la pena. Lo que si vale la pena es ver cómo alguien como nosotros, cercano a nosotros, vive una vida ejemplar. Hay que ver como nuestros padres trabajan (o trabajaron) para que vivamos bien. Hay que ver como las verdaderas inspiraciones no existen en la televisión y las películas… existen en nuestras vidas cotidianas.

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