“Las reglas del futbol son muy simples, básicamente estas: si se mueve, patéalo. Si no se mueve, patéalo hasta que se mueva.” – Phil Woosnam

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Recuerdo cuando mi escuela secundaria tuvo un día dedicado a reuniones entre padres y maestros. El gimnasio de la escuela fue utilizado como un centro de reuniones, con mesas largas donde los maestros se sentaron y recibieron a los padres. Mi madre siempre estuvo muy involucrada en mi educación, así que fue una de los pocos padres que vi ese día. Uno por uno, mis maestros platicaron con mi madre sobre mí. Según ellos, yo tenía mucho potencial, pero me faltaba algo. Decían que me faltaban ganas.

¿Te sobran, o te faltan?


Al mismo tiempo, mis maestros decían que yo era muy “testarudo”, que no me echaba atrás ante un desafío, pero, según ellos, la vida no tenía suficientes desafíos. Decían que yo tenía que crear mis propios desafíos y seguir mis planes hasta sus más últimas consecuencias. Es decir, tenía que patear y patear hasta que se hiciera mi voluntad.

¡Aqui nomas mis chicharrones truenan!

Ese punto de vista me recuerda mucho al punto de vista de la Federación Mexicana de Futbol. Año tras año, siguen el mismo plan en cuanto a las selecciones nacionales. Contratan a un director técnico conocido y bien conectado con los directivos de la FMF. Luego le exigen que en los primeros tres o cuatro juegos gane o no pierda. Le exigen triunfos aun cuando saben que el técnico no ha tenido mucho tiempo para trabajar con el equipo. Luego, si no se gana o no se notan cambios, se despide al técnico y buscan otro.

Es un circulo vicioso

Repiten el ciclo una y otra vez. De hecho, ningún director técnico ha durado más de dos años desde el 2006 cuando Ricardo La Volpe dirigió a México durante las eliminatorias rumbo a Alemania 2006. Hugo Sánchez dirigió dos años (26 juegos), Jesús Ramírez dirigió 5 juegos, Sven-Goran Eriksson un año (más o menos), y Javier Aguirre dirigió otro año. Todo ese tiempo, se notaron agudas diferencias entre el futbol de México y el futbol de los Estados Unidos. Uno cayó y otro subió.

¿Cuál fue la diferencia entre México y los EEUU? Bruce Arena dirigió a la selección norteamericana durante ocho años y dos copas mundiales. Después de Bruce Arena, Bob Bradley ha dirigido a los norteamericanos por cuatro años, y seguramente seguirá al cargo después de dar una buena eliminatoria y una buena copa del mundo en Sudáfrica. Fíjense bien… En lo que México ha tenido ocho directores técnicos desde el ’98, Estados Unidos ha tenido dos.

¿Como las comparas?

Y esa no es la única diferencia. El equipo base de EEUU todo mundo lo conoce. Tim Howard en la portería. Onyewu, Bocanegra, y Cherundulo en la defensa. Bradley (hijo de Bob Bradley), Donovan, y Edu en la media cancha. Y Altidore en la delantera. No hay duda de cuál es el equipo base. ¿Cuál es el equipo base de la selección de México?

Una cosa es ser testarudo y otra cosa es tener la cabeza hecha de piedra. Las piedras no se moldean a su medio ambiente. Al contrario, se rompen fácilmente si les aplicas suficiente calor, frio, agua, o fricción. Y eso es lo que le pasa a la selección mexicana de futbol porque no hay lugar a ideas nuevas y frescas. Toda mi vida ha sido lo mismo. Alguien bien conectado entra de director técnico, y los verdaderos y buenos directores técnicos se quedan mordiéndose la lengua.

¿Los directivos de la FMF?

¿Qué se puede hacer?

Como en muchos otros proyectos fructuosos, hay que ser consistentes, quitar de en medio a los intereses personales, y corregir los errores de manera constructiva. Los directores técnicos de los equipos profesionales debería elegir al técnico de la selección de una terna de nominados. Una vez elegido, el nuevo director técnico establece los hitos que marcaran el progreso del equipo. La selección también debe foguearse con las mejores selecciones del mundo, como los europeos antes de la Eurocopa, los sudamericanos antes y durante la Copa América, los africanos antes de la copa de África, y los asiáticos antes de sus torneos internacionales. Entre más juegos, mejor.

También se debe establecer el equipo base del cual se puede cambiar cuando sea necesario pero no todo el tiempo. Antes y durante la copa del mundo en Sudáfrica, había duda de quién sería el defensa central, quien estaría en la media cancha, y quien sería el delantero. ¿Y qué les puedo decir del portero? Siempre hubo dudas entre sí sería el Conejo Pérez, Memo Ochoa, o Luis Michel. Esa confusión debe esclarecerse y no repetirse.

Toda obra que dura un milenio tiene una buena base

Es ahí donde se debe ser testarudo, en aferrarse a un equipo base y un plan de trabajo a largo plazo. Basta ya de los caprichos de las televisoras y sus representantes en las directivas de los equipos de la primera división. Pero va a ser difícil. Rara vez se puede cambiar una institución tan grande y gorda como la FMF sin una revolución, sin gritos ni sombrerazos. Pero la posibilidad está ahí. Siempre hay posibilidad de darle patadas a lo que no se mueve… hasta que haiga un cambio.

I'm a doctoral candidate in the Doctor of Public Health program at the Johns Hopkins University Bloomberg School of Public Health. All opinions posted here are my own, of course, and they do not necessarily reflect the opinions of my school, employers, friends, family, etc. Feel free to follow me on Twitter: @EpiRen