“¿Cómo vas a saber lo que es la vida, si jamás jugaste al futbol? – Walter Saavedra

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Dice el dicho que “mas sabe el Diablo por viejo que por diablo”. Es decir, la experiencia cuenta, y cuenta más de lo que pensamos. Esto se vio una y otra vez en la Copa Mundial de este año. Los jugadores más viejos impulsaban y guiaban a los más jóvenes. Los jóvenes le ponían enjundia y velocidad al juego mientras los viejos le ponían “colmillo” y calma ante la adversidad. Es lo mismo con nuestros padres y nuestros profesores en la escuela. Nosotros llenos de ganas de salir adelante y ellos nos dicen cómo salir adelante.

Sabe mucho pero no sirve de nada

Hace un par de semanas, un jovencito del equipo contrario me hizo la vida imposible en el campo de juego al no dejarme jugar. Cada que tomaba yo el balón, el jovencito se me venía encima a punta de patadas. Pero esta no era la primera vez que me enfrentaba a alguien como él. He jugado suficiente futbol para saber que los toques de primera intención vuelven locos a aquellos que se abalanzan sobre el cuerpo en lugar de buscar el balón. También recordé que los “mocosos” como él le tiene miedo a un balonazo, así que pretendí patear el balón hacia él. En cuanto el se protegía o se movía del lugar para no ser golpeado por el balón, yo daba un pase preciso.

Mi oponente me falto mucho al respeto

Así jugamos los 90 minutos enteros. Yo usaba la cabeza y el usaba las piernas, los codos, y la testosterona. Mi equipo gano 2 a 1.


Uno de los síntomas de la falta de “ancianos” para dirigir a los jóvenes es la violencia. Como todos los primates y otros mamíferos, los jóvenes de nuestra especie no tienen muy bien desarrollado el cerebro cuando llegan a la adolescencia y la mayoría de edad. La parte del cerebro que controla las actividades compulsivas (como el querer pelear para establecer jerarquía) no está muy bien desarrollada. Pero la parte del cerebro que controla la lealtad y el seguir a un líder si está bien desarrollada. Es por eso que una persona joven sigue sus ejemplos, sean estos buenos o malos.

Esto pasa cuando no le dan buenos ejemplos al elefante

Es por esta razón que trato de ser honesto, trabajador, de buen humor, y tenerles paciencia a los jóvenes en mi vida. No siempre fue así, pero si he aprendido mucho en estos años dentro y fuera de la cancha. Es una de las maneras más efectivas de contribuir a la sociedad, reducir los índices de violencia, y hacer del mundo un lugar en donde vivir mejor… para jugar, y dejar jugar, al futbol.

I'm a doctoral candidate in the Doctor of Public Health program at the Johns Hopkins University Bloomberg School of Public Health. All opinions posted here are my own, of course, and they do not necessarily reflect the opinions of my school, employers, friends, family, etc. Feel free to follow me on Twitter: @EpiRen