Uno en un millón y la generación perdida

El año pasado, la selección mexicana de futbol triunfó sobre la selección brasileña de futbol en el juego por la medalla olímpica. Cuando los mexicanos estaban recibiendo sus medallas, un comentarista mexicano dijo que ese triunfo era algo bueno para inspirar a los jóvenes mexicanos a aspirar a algo mayor.

Según las estadísticas, hay 10 millones de “ninis” en México, jóvenes que “ni trabajan, ni estudian” (de ahí la palabra “nini”) y de los cuales no se espera mucho. Estos jóvenes son los que están en más peligro de ser víctimas del crimen o de convertirse en criminales ante la falta de responsabilidades sociales. Es decir, si no tienen a quien responderle por sus acciones, no se espera que sean responsables.

¿Es suficiente que una selección de futbol gane una medalla para inspirar a una generación? Claro que no. Imagínense si así fuera. El gobierno solo tendría que asegurarse de que la selección gane torneos para que la población sea más productiva, y este no es el caso.

Para mí, la inspiración para salir adelante vino de mis padres. Mi madre fue una madre soltera que a duras penas obtuvo su licenciatura. Mi padre es un hombre honesto, firme, creativo y trabajador. También fui inspirado por mis abuelos y tíos, y por personas con las que he trabajado y convivido que son miembros productivos de sus respectivas comunidades.

La inspiración para que los ninis salgan de su situación no puede venir solo de lo que haga o pueda hacer una selección de futbol o una persona de fama. Se necesita de toda una comunidad dispuesta a apoyar e impulsar a los jóvenes, dándoles buenos ejemplos a seguir. Claro, es más fácil dicho que hecho. En México y en otros países latinoamericanos hay una sequía de recursos horrible. Hay crimen organizado que tiene en jaque al estado de derecho y a las democracias frágiles de la región. Es difícil ser una inspiración o buscarla si hay caos y destrucción por todos lados.

Aun así, ha habido muchas personas que se han levantado de entre los escombros y logrado ser productivos y de beneficio a la sociedad. Han sido muchos los que hoy clasificamos como “uno en un millón” porque sobresalen a ese nivel. Pero nunca lo han hecho solos. Esas personas siempre han tenido alguien mayor y responsable para darles un ejemplo y para retarlos a ser mejor. Depende igualmente de los ninis como de los adultos el que no se pierda una generación entera.

Imagen principal cortesía de: pablodf / Foter.com / CC BY-NC-ND

I'm a fourth-year doctoral candidate in the Doctor of Public Health program at the Johns Hopkins University Bloomberg School of Public Health. All opinions posted here are my own, of course, and they do not necessarily reflect the opinions of my school, employers, friends, family, etc. Feel free to follow me on Twitter: @EpiRen